Mejore la productividad laboral de su empresa de un bocado a la vez

Escrito por: Jorge Martel

productividad de su empresa

La próxima vez que decida no salir a almorzar, piénselo de nuevo. Dé el ejemplo a sus colaboradores y aproveche el momento para hacer un descanso en su jornada de trabajo.

Renueve energías y salga a almorzar. Su salud y productividad laboral dependen de ello.

La alimentación laboral es un aspecto del bienestar laboral de los colaboradores que no puede faltar en la política de salud y seguridad de empresa alguna. Sin embargo, la práctica deja mucho que desear. Para muchas organizaciones, lo que comen y cómo comen sus trabajadores no es asunto de ellas.

Mal negocio

En Chile poco se había analizado el tema hasta 2013, cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizó la primera investigación sobre la alimentación y la nutrición en el trabajo a nivel nacional.

La encuesta dejó en evidencia que de los 995 colaboradores chilenos sondeados, 39% dijo no recibir ningún beneficio de alimentación para trabajadores en la jornada laboral.

Otro 22% manifestó no disponer de un lugar para comer y cerca de 20% de la muestra afirmó no desayunar de forma habitual, mientras que un tercio reconoció que no almuerza en forma regular. Otro 36% admitió que almorzaba algo rápido.

El panorama ha mejorado en los últimos tres años, pero sigue habiendo un vacío.

 

Somos lo que comemos

Los hábitos alimenticios deficientes pueden restar productividad y rendimiento laboral a la empresa, según advierte el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), de la Universidad de Chile:

La hipoglimecia es una condición común que ocurre cuando las personas se saltan una del mínimo de tres comidas recomendadas como parte de una dieta sana. Al disminuir el nivel de azúcar en la sangre, el período de atención del trabajador disminuye, así como la velocidad con la que procesa información.

La deficiencia en hierro por un mal hábito alimentario deteriora la capacidad física y el desempeño en el trabajo de hasta 30%. Los síntomas más comunes son fatiga, flojera y falta de coordinación.

Un trabajador obeso tiene el doble de probabilidades de ausentismo laboral que una persona con un estado nutricional normal.

¿Cuánto debería invertir su empresa en alimentación?

Un trabajador sano, con el hábito de comer bien y hacer ejercicio regularmente, puede aumentar los niveles de productividad en un 20% promedio, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud.

 

Primera mascada

No es necesario esperar a implementar una política de alimentación en el trabajo para fomentar una cultura sana a nivel empresa. Los sectores público y privado bien pueden comenzar dando los primeros pasos hacia una buena nutrición laboral, tal como sugiere la OIT:

- Facilitar un lugar y espacio definidos para desayunar y/o almorzar.
- Delimitar separadamente los tiempos de descanso de los tiempos de colación.
- Mantener condiciones sanitarias e inocuidad en la entrega de alimentos.
- Fomentar la cultura del autocuidado y la prevención de riesgos asociados a la alimentación a través de programas educativos.
- Incluir la alimentación laboral en las negociaciones de contratos y condiciones laborales.

Como verá, una buena alimentación puede ser el ingrediente que necesitaba su empresa para aumentar su productividad de manera eficiente y sana. O bien impulsar el rendimiento de sus colaboradores para así reducir las veces que se quedan tarde en la oficina. ¡Sólo falta que alguien dé el primer mordisco!

Cuánto debería invertir su empresa en alimentación?

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